Más importante que el encontrar la carrera, el plato de comida favorito o el cuaderno que más te gusta es encontrar la chica perfecta (o el chico). Porque probablemente cuando cumples cierta edad (ahora tengo 20) ya tengas definido todo lo antes mencionado pero sientes que te falta algo. Que no estás vacío pero tampoco lleno. Y yo me siento así.
Tengo definida mi carrera (lo que quiero hacer toda mi vida y por lo que me pagarán bien y no la mierda que recibo ahorita), tengo mi plato favorito y mi casaca especial. Mi perfume que nunca falla y las tabas que me hacen más alto. Tengo casa, comida y carro. Al parecer tengo todo pero (insisto) falta algo. Le doy vueltas al asunto hasta que entre las sombras aparece la respuesta (gracias a alguien que me enseñó la luz sin querer queriendo en una conversación que se definiría entre radiofónica y microfónica.Já!). No falta algo, sino alguien.
Durante seis años (creo que es la primera vez que lo menciono) estuve perdidamente enamorado de mi mejor amiga (que al final fue mi enamorada durante casi un año) pero por cosas mías, de ella, del destino, de un viaje y de un par de extra bonus, terminamos. Sentí que el mundo se me había caído por completo. Que algo me había chancado la cabeza y que había adormilado el 2% de mi cerebro que tengo activo. Sentí que era un mal sueño, una pesadilla, entre otras cosas. El punto es que pensé (y por ratos sigo pensando) que no me voy a enamorar más. Y probablemente sea así hasta que no supere el maldito miedo que tengo de enamorarme.
A sentir ese alguito más. Esa aceleración del corazón cuando la ves (que no es floro), a esas maripositas en el estómago (que a veces parecen culebras), a esa sensación de máquina colgada cuando terminas de darle un beso. De hablar de ella hasta por gusto o que cualquier tontería termine por hacerte recordarla o que cuando están de la mano te sientes el hombre más feliz y afortunado del mundo (por más estúpido que suene, y por más que tu flaca no se parezca a Amy Smart).
Luego te ves ahora, solo, suspirando como cojudo cuando una pareja se besa con sentimiento o maldiciendo al que pasa por tu costado porque tiene enamorada y tu no, y te das cuenta que algo pasa. Lo confieso solemnemente: TENGO MIEDO DE ENAMORARME DE NUEVO. ¿Por qué? Por malas experiencias, obviamente. Por miedo a salir lastimado, por no querer comprometerme tanto, por el terror a no colmar las expectativas de la otra persona. Porque haces una retrospectiva y sientes que muchas de las lágrimas que derramaste en tu vida no tenían sentido ni valían la pena. Porque sientes que no te valoraron como debieron o porque le pusiste unos cachos del tamaño del estadio Monumental y tienes miedo de ser un pendejo eternamente.
Tengo miles de razones para sentir miedo de enamorarme de nuevo pero el más fuerte es el de salir lastimado. Porque ya pasaron nueve meses desde que terminé con la persona que más amé en mi vida y aún no siento que haya un reemplazo visible (aunque suene fea la palabra reemplazo). Veo probables candidatas (como rico,no?jaja!) y les busco todos los peros imaginables. Muy chata- muy alta, muy gorda- muy flaca, muy loca- demasiado tranquila, que vive muy lejos –muy cerca, que no le gusta salir a tonear- que es demasiado tonera, que no me va a entender, que es obsesiva y todos los peros posibles.
Sé que suena feo, pero es verdad. Estoy en esa etapa donde el estar con alguien me parece más un peso que un alivio. Que voy a estar con una maleta cargada con mis problemas más líos sentimentales para los cuales (por ahora) no tengo tiempo. Que me voy a sentir ahogado ya que (por ahí) no podría salir con la misma libertad que tengo ahora o porque tengo la “obligación” de verla. Durante una época pensé que mientras más la veo más la quiero, pero es al contrario. Mientras más la veo más me desespera, más me pasa de vueltas y veo más defectos. Cada uno debe tener su propio espacio. Por eso ahora pienso lo contrario. Que verla una o dos veces por semana está bien. Que puede salir con sus patas y yo con mis amigas y no hay lío para ninguno (antes no me cuadraba mucho la idea ni a ella tampoco la verdad. Sí, soy un poco celoso pero ya estamos trabajando en eso. Es algo más de confianza de pareja creo). Tengo mis teorías pero aún no me siento listo para ponerlas en práctica (tampoco hay con quien). Siento que en estos meses casi solo (estuve con dos personas pero fueron relaciones un poco fugaces) he entendido muchas cosas que antes no lo hacía y creo que mi terquedad no ayudaba. Desde afuera se ve todo mucho mejor, pero aún siento miedo. Mucho miedo.
Ahora hay otro gran problema. Todos buscamos a la persona perfecta cuando en realidad no existe. No hay Brad Pitts (solo Brad Pizzas) ni Jennifer Anistons (solo Leysi Suárez o Karen Dejos). Todos buscan ojos verdes o pardos, la piel perfecta y las curvas exuberantes cuando la gravedad en algunos años se la quitará. Y que además de tener pinta de actor de telenovela colombiana, tenga un gran corazón y que sea una buena persona. Yo creo que las dos últimas son muchísimo más importantes que las anteriores mencionadas. No todo lo visible es lo que importa. Por lo menos a mí no. Yo solo pido algunas cosas que son posibles: que me entienda siempre (o casi siempre. Por lo menos que tenga la voluntad. Las ganas valen) y que me quiera como soy (porque es casi imposible hacer cambiar a una persona en algunos detalles. Mejor es aceptarla como es, con sus virtudes y sus defectos). Lo demás viene con los antes mencionado, es como un plus incorporado (una plusvalía en términos económicos). Con esos dos factores primarios todo irá viento en popa, de eso estoy seguro.
Pero eso no pasará hasta dentro de algún tiempo porque yo alejo a todos (sin excepción). Quiero a alguien que entienda lo que paso ahorita. Que quiero que todo vaya a ritmo de pasos de bebé (a pesar que la ilusión a veces me juega malas pasadas y me imagino casados, con casa, hijos y hasta con perro), que nos conozcamos poco a poco y que veamos si en realidad la empatía y la química que tenemos sea factible dentro de una relación. Porque me puede gustar o parecer linda y la relación va a ser una mierda igual. Que me guste (o tenga “ondas” con ella como dice una amiga. Ke wina!) no signifique que va a funcionar.
No quiero que piense igual que yo, pero si que tengamos objetivos masomenos comunes, que le guste cosas que yo ni sabía que existían (para que me haga probar nuevas cosas) pero que disfrute algunas otras conmigo (como el cine, teatro, etc). Quiero una compañera antes que una enamorada, porque al fin y al cabo de eso se trata. Que podamos hablar de todo sin temas tabúes, que podamos jugar cualquier tontera sin temor a que alguno piense que el otro es un niño, que me ayudé a estudiar o yo a ella, que yo esté cuando más me necesite o ella cuando yo la pida a gritos con mi telepatía. Que me haga reír, que sea real conmigo siempre (cero caretas) y que le guste lo que cocino (en realidad cocino bien. Si o no primita?).
No busco la mujer perfecta ni mucho menos. Quiero que tenga defectos: que sea terca como una mula, que sea dispersa o que se concentre en todo, que no baile bien axé o salsa o que su caligrafía no sea la mejor. Porque si fuera perfecta sería aburrido. Tú aprendes a querer los defectos y hasta los encuentras tiernos (porque la hacen humana).
No estoy en plan de búsqueda pero este post me ayudó a pensar que en realidad idealizamos todo. Hasta como conocerla (o). Pinchemos nuestra burbuja y llamemos a Houston para que nos lleve al planeta tierra. No existe nadie “ideal”. Esa idea está en la cabeza de cada uno y que nos lleva la mayoría de veces a equivocarnos.
Por mientras, yo seguiré pensando que no existe nadie ideal. Yo quiero a alguien real, que se muestre conmigo siempre tal y como es. Que me quiera y me trate de entender. Que su sonrisa me contagie y que su mirada me ponga nervioso. Cuando sienta esa mirada que me electriza de nuevo, lo sabré (creo que hace unos días lo sentí pero aún no la he visto de nuevo). No me quiero ilusionar pero si lo hacemos juntos, no estaría mal. Siento que de a pocos ese vacío que mencioné al principio se está empezando a llenar.
Pd: Disculpen por hacerlos leer todo esto pero si existe la mujer perfecta: es mi mamá! Es la mujer más hermosa que he visto en mi vida, los ojos verdes (con un girasol adentro) más cautivadores que conozco, el pelo ensortijado más lindo, la sonrisa más sincera, además de ser la persona más amorosa y engreidora del mundo. Que me quiere como soy. Quizás por eso dicen que uno siempre busca a alguien que se parezca a su mamá para casarse. Espero encontrarla.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)