
Según la real academia española, la palabra amor tiene 10 significados. Yo solo me quedo con dos. El primero dicta de “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Osea, eres tan weberto que eres insuficiente de estar solo y necesitas a otra persona. Bah, mala explicación. El segundo significado se asemeja un poco más a la realidad. “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Este es más lógico. Acá hay sentimiento hacia otra persona, reciprocidad para estar (porque si no siente lo mismo que tú te estaría mintiendo), te completa, alegra, energía, te comunicas y creas.
Es verdad. Totalmente. Todo el segundo significado. El amor es un sentimiento que no te toca la puerta ni te pide permiso, simplemente nace. No tiene explicación. ¿Cómo se manifiesta? Tiene distintas formas. Preocúpate cuando hables con ella y sientas nervios, tus manos empiecen a sudar y te quedes sin tema de conversación. Presta atención cuando la mires a los ojos y en tu cabeza una voz interior retumbe como cojudo “¿Por qué carajo es tan linda?”. Que cuando caminen juntos te mueras de ganas de abrazarla pero tengas que amarrarte sin soga las manos para evitarlo. Que te quedes colgado horas de horas viendo sus fotos mientras una sonrisa kolynos se escapa poco a poco. Que dentro de una de las clásicas conversas te nazca el “tu eres diferente”. Ahí ya estás recontra cagado. Estás empezando a sentir algo aunque seas una máquina de negación. “Tsssss, es solo mi pata”. Ese no, no sirve. No es amor, pero es el comienzo.
El amor nos completa, nos alegra, nos da energía para convivir (vivir y hasta revivir), comunicarnos y crear. Cierto. Muy cierto. Con tu media naranja, media toronja, media manzana, te sientes una mejor persona. Te sientes cómodo, sin roche, el mejor TÚ sale a flote sin darse cuenta. Es algo innato. Sales con una sonrisa de oreja a oreja a la calle, la mirada desorbitada y tu pensamiento en otro planeta. En el planeta de ella. La gente voltea estupidizada y piensa “¿se habrá fumado un wyro?”. No. Está enamorado. Así de simple. Con ella puedes hablar de cualquier tema y no tendrás roches, los líos que antes parecían imposibles de arreglar, con ella serán facilísimos porque existe voluntad. Ganas de hablarlo, ganas de arreglarlo. Siempre. Pero sobretodo los hombres cuando están enamorados, ilusionados hasta los tuétanos nos ponemos bien creativos. Crear entra a nuestro diccionario y nos amaestra en el cuidadoso arte de detalles para poder arrancar una sonrisa y el beso esperado.
Inventamos caminos de halls al mismo estilo de Hansel y Gretel por toda la casa hasta que encuentre un mensaje secreto con una foto de los dos en blanco y negro. Creamos días especiales para celebrárselos exclusivamente. Una fiesta VIP con globos, guirnaldas, estrellas pegadas en el cielo de nuestro cuarto y un moño gigante abrochado en la cabeza. Sí, yo soy el regalo. Solo para ti (bien misio el regalo,¿no?je!).
También compramos cd’s originales, los sincronizamos para que la canción perfecta empiece a sonar cuando la haga entrar con los ojos vendados al lugar secreto. Dejar que sus verdes ojos florezcan y vean que en el piso hay un corazón formado por cartas que tiene una letra escrita. Letras que cuando se ven completas se leen los nombres de ambos con un espacio en blanco esperando a ser llenado con la letra Y para confirmar la unión. Que la canción plasme el cuanto te mueres por estar por con esa persona. Que en cada una de las cartas haya letras de canciones por las que te pasaste toda una madrugada buscándolas y cantándolas a voz en cuello pero que te hace recordar que es única. Que te quedes como niño taradito en el rincón del cuarto mordiéndote las uñas para saber si llenara la bendita carta en blanco o no, para sentirte la persona más feliz del mundo cuando pregunta con una ternura inusual “¿Dónde está el lapicero?”.
También creamos detalles muy propios como un salvapantallas donde salgamos los dos, un collage de fotos en la compu que con letra de inicial dice cuanto la quieres, peluches con nombres increíbles como Manny, Tracy, Cupído. Ponerme un polo que dice 100% fiel y abstenerse jugadoras en plena universidad y (de vez en cuando) cuando juego fútbol. Así bien sexy. Recontra macho que se respeta. O ir a pedir perdón desesperado en el carro a mil por hora, llegar y regalarle un Pooh con pinta de marciano porque sientes que ella es de otro planeta. De tu planeta y que no la quieres perder. Regalarle una rosa más por cada mes que cumplen. Comprarle ese chocolate tan difícil de encontrar pero que no te importa mandarte el tripzazo hasta Arequipa para traérselo con tal de ver su linda sonrisa.
Cortar 365 estrellitas y encontrar 365 razones para explicar porque la amas tanto. Al final al día siguiente no puedes mover ni el brazo de tanto cortar y escribir pero con la satisfacción que la hiciste tan especial como es para ti. También ir a un cartel y pintar con spray debajo del vallas donde vallas “siempre estaré contigo” y tomarte una foto que fue una hazaña porque al final el serenazgo te persiguió por toda la avenida del ejército por ser un chibolo faltoso que pinta las publicidades.
También armar fiestas sorpresas para que cuando le dices a la sorprendida que vaya a la casa se rebele peor que Túpac Amaru y te diga “NO VOY A IR, ¿NO ENTIENDES?” y le tengas que decir que le estabas preparando una fiesta sorpresa pero que evidentemente ya la cagó. O también demostrarle que no te importa que esté a miles de kilómetros de distancia haciéndole un mapa del Perú que tenga un corazón gigante pegado de Lima a Tacna que diga “Para nuestro amor no existen distancias”.
O escribir en tu blog que es lo que sientes por ella en líneas que pensaste que nunca saldrían pero que hizo nacer con naturalidad y sin esfuerzo. Hay mil y un formas de demostrar cuanto quieres a una persona cuando el amor te tiene bajo su hipnosis romanticota de la que todos hemos sido víctimas. Los hombres hasta nos ponemos en su lugar para saber si le gustará o no. Imagínense que ridículo puede ser eso pero son las cosas que hacemos. El amor es como subirse a una moto despojado de todo arnés, acelerar lo más que puedas antes de una rampa y lanzarte al vacío. A veces caes parado, otras te rompes huesos, cartílagos y hasta el corazón. Somos capaces que hacer piruetas con artefactos que no sabemos con tal de hacerlas sentir únicas. ¿Cuál es tu forma de demostrarlo?