
Me gusta cuando me llamas. Cuando puedo oír tu voz aunque estés un poco ronca. También cuando la alzas porque no escucho o hablas bajito porque estás en el trabajo y tus palabras parecen salir con ternura. Me gusta la forma en que pronuncias mi nombre, cuando ríes y cambias la verdad. Cuando te arreglas el pelo y sonríes sin cesar. Me gusta que te sepas las letras de las canciones que te dediqué aquella noche tan especial. Me gusta que te brillen los ojos cuando tu mirada está postrada en mí y mis escuálidos 70 kilogramos que parecen no pesar.
Disfruto el lipstick sabor a fresa que te pones de tanto en tanto. Y me dejas (un poco más) estúpido y boquiabierto cuando te veo con tu encajado bikini rosado (aunque mejor te veas sin él). Me gustan tus curvas y la sombra que se dibuja cuando estás frente al mar. No me importa que te miren porque sé que tus besos están hechos solo para mí. Que nuestros labios tiene un pacto inmortal imposible de quebrar. Me gusta el perfume que embriaga mi olfato cada vez que estoy contigo. Me gustan tus rulos imperfectos y tu forma de peinar. Me encanta cuando dices que soy tu chico ideal a pesar que conoces a la perfección cada uno de mis defectos.
Duermo con los peluches que me regalaste aunque digan que soy medio homosexual. En las noches, antes de que se cierren mis ojos, agradezco que un ángel al que le robaron las alas haya tenido un aterrizaje forzoso a mi lado y yo lo haya tenido que amortiguar. Me gusta que te cojas de mi mano buscando seguridad. Y que te acurruques en mi pecho cuando sientas que te estás a punto de resfriar. Me gusta extrañarte porque así, día a día, siento que te quiero un poco más. Y que la aceleración de mi corazón no es puro verso sino una gran verdad.
Adoro que sepas lo que me gusta y lo que me cae mal. Que me abraces y no me quieras soltar más. Me gusta tu perfeccionismo a la hora de cocinar y la forma tan linda que tienes de renegar. Me gustaría que sepas bailar para así no tener que practicar (aunque igual tiendas a contagiar). Pero sabes ¿qué es lo que más me gustaría? Que no existieras solo en mi imaginación y fueras mi sueño hecho realidad.
3 comentarios:
porque cuando soñamos no incluimos los defectos o las cosas que nos parecen irritantes. Sería un poco más real, por lo tanto un poco más tangible y a la vez decepcionante, o no?
No se necesita soñar para pensar que los defectos y cosas irritantes pueden ser encantadores... la verdadera perfección tiene que ser imperfecta! y creo que lograste capturarlo muy bien. No noto nada irreal, asi uno suele sentirse y cuando no lo siente, quiere sentirlo.
Me gusto bastante, y tu sabes que soy bien honesta contigo en estas cosas. Hace tiempo que no leia prosa rimada que no fuera empalagosa... muy bueno :) un beso!
PD. No dejes de buscarla
No pensé que hablabas de un sueño hasta el final. Me gustó mucho, y coincidentemente siempre digo que la verdadera perfección tiene que ser imperfecta. Nunca dejes de soñar, las cosas siempre llegan.
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