A veces son las 8 de la mañana. Otras veces las 10, y otras cuantas un poco más tarde pero apenas abro mis ojos sé que una tortura empieza de nuevo. Porque los días ya no son para disfrutarlos, sino para sufrirlos. Sin tiempo y con millones de cosas que hacer es jodido sentirse bien (casi imposible).
Despierto y al trabajo. A una comisión, a escuchar las mismas frases trilladas y estúpidas de ciertos personajes que viven en una burbuja y porque le pegan bien a una pelota tener que aguantarlo o ponerles buena cara cuando no quieren declarar. Por patear regularmente bien una pelota tienen mucho dinero (quizás más del que puede manejar su cabeza). Y por eso se desubican. Por eso la argolla. Por eso la estupidez generalizada.
Después al carro. A escuchar música y llegar a escribir. Apurado. Todo apurado. Hasta comer. Acabo lo más rápido que puedo y enrumbo a clases. Antes (claro) tengo que pasar por el centro de una de las ciudades con más contaminación sonora del planeta. Por eso te duele la cabeza en el centro. Mucho ruido junto. El carro, la tía que vende canchita, la gente caminando apuradísima.
Dicen que el centro tiene su encanto. Yo lo detesto para ser sincero. Bueno, el punto es llegar a mi espectacular micro que me deja en un promedio de una hora en la universidad. Una hora leyendo, escuchando música o viendo los carros que no pueden avanzar(parados por la congestión). Luego clases y bum! A la casa. Qué hora es? Cerca de las once. Y aún no como nada. Maldita rutina.
Así es mi vida de lunes a miércoles. Jueves y viernes descanso y aunque intento aprovechar de pasar el mayor tiempo posible con mis papás y mi familia se me hace difícil porque tengo un millón de cosas que hacer que se quedaron pendiente por…mi maldita rutina. Además, tengo clases en la noche, lo que me caga cualquier plan.
Llega el sábado y el domingo y a webear,no?. A webear? A trabajar. Yo no tengo una vida normal. Previos, crónicas, notas y a esperar resultados. Esos son mis fines de semana. Qué hora es? Nueve, casi diez de la noche. Vida? Qué vida? Ya ni me acuerdo que es eso. Maldita rutina.
Y así transcurre mis días y mis semanas. Aburridas. Monótonas. Muy monótonas. Por culpa de la rutina. La maldita rutina. Espero que sea un sentimiento pasajero porque cuando llega mi día de descanso a veces espero no tener que volver a trabajar más. Aunque sea por unos días.
Me siento asqueado. De todo. Necesito vacaciones urgentes. YA! A donde sea. Con mi familia, con mis patas, etc. Necesito largarme de Lima. No aguanto. Necesito saber que no tengo que ver la hora porque se me puede pasar algo urgente que tenía que hacer. Quiero tirarme en la playa como una morsa y dormir. Pero no puedo. No por ahora. Todo por la rutina. La maldita rutina.
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