A las 6 de la tarde se prenden las luces en la ciudad menos en un lugar. Poco a poco (y muchas veces sin haberse ido la claridad en el cielo) los focos empiezan a iluminar con su amarillenta luz artificial todo Lima menos un rincón mínimo, casi invisible.
Casi siempre a esa hora estoy en el micro, sentado o parado escuchando música, siendo testigo presencial de miles de realidades y de cómo el día se vuelve noche, menos en un lugar. Ahí es noche desde hace un par de meses. Oscuro y sin interruptor para la luz.
Ese lugar está dentro de mí. Tiene forma de corazón y bombea la sangre dentro de mi cuerpo pero últimamente dudo que exista tal corazón. Cumplirá las funciones vitales que necesito físicamente pero no las sentimentales. Esas que pesan más, las más importantes.
Solo. Completamente solo. Así estoy. La marciana se volvió humana y al parecer se olvidó de que yo existía y vivíamos juntos en un mundo paralelo. La chica de la sonrisa perfecta me puso cara de disgusto en mis sueños y la que (quizás) sigue siendo el amor de mi vida vive al costado de mi casa pero está comprometida. Y a mi solo me queda…mi soledad.
Aunque la verdad es que no es tan malo. Aprendí a vivir conmigo mismo, soportarme y conocerme bien. Saber mis debilidades y mis fortalezas, mis virtudes y mis defectos (sobretodo los defectos). Esa soledad no es del todo mala pero tampoco es del todo buena. A veces extraño el sentirme completamente seguro con alguien, saber que me puedo echar en su pecho y no acordarme de la hora ni de las cosas que tengo que hacer por un buen rato.
Debe ser por eso que vivo tan agitado. Tan lleno de cosas. Tan stresado que no tengo tiempo ni para salir. Tan rodeado de gente pero a la vez tan…solo. Quizás parezca dramático (lo más probable es que no lo sea) pero extraño sentir la motivación de hacer las cosas diferentes aparte de por mi mismo.
Mi corazón está frío contra mi voluntad. Apagaron las luces, arreglaron un poco y cerraron la puerta. ¿Quién tiene la llave?...me gustaría saberlo.
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1 comentario:
Probablemente tu tienes la llave de tu corazon (como metaforicamente lo pones) o de tu felicidad, solo que no quieres encontrar la puerta.
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